La rosa de los vientos
susurra nuevas notas de mi sostenido
a las gaviotas
y dicta nuevos ochos al viento en el oído
que divertido danza una nueva coreografía
hasta el fulgurante faro.
Luz de repiqueteo incansable
que alumbra a los pescadores del mar sereno
y a sus barquitas de rojo y azul.
Guerreros que ganan la batalla a Poseidón
que roto y vencido cada día se rinde
después de una nueva batalla.
Y así llega el pescador a tierra
ancla la barquita en el puerto
besa a sus pequeños en las mejillas rojizas
y se retira al descanso de su cuerpo y su alma.
Pero en su lecho busca de nuevo el mecer de las olas
y los besos de la Nereida
que dejó a Poseidón en las colinas griegas de Sicilia
haciéndose por él mortal.
Nereida, aquella que paciente
aguarda cada día la barquita
lo espera traquila en el puerto
ansía que llore de nuevo el Tridente...
Nereida, aquella que ve el mar
llegar hasta sus sábanas
envuelto en susurros
impregnando sus labios de sal
sal de vida
la que la alimenta y encuentra
en la piel de su guerrero.
en la piel de su guerrero.